El nombre del “San Andrés” proviene del lastre que este navío llevaba en su interior. Presumiblemente, las planchas de plomo que conformaban el peso que estabilizaba el navío fueron fundidas en la Fundición de San Andrés de Málaga, propiedad de D. Manuel Heredia, esposo de una de las tripulantes del barco.
En la actualidad el pecio reposa en la cara Este de la isla de Tarifa, a una profundidad de entre 25 y 45 metros. Es accesible durante casi todo el año, pero conviene evitar las inmersiones durante las mareas vivas y, sobre todo, durante la marea de creciente. Por supuesto, solo bucearemos aquí si el viento de Levante nos lo permite.
La Inmersión
En general es una inmersión simple, siempre que la hagamos a la hora adecuada. Fondeamos a 4 metros, cerca del cantil que no es, ni más ni menos, que el comienzo de Punta Marroquí.
Descendemos hasta alcanzar los 18 metros. Los simpáticos tres colas nos rodean en seguida, pero no debemos entretenernos porque tenemos que comenzar desde el pecio. Comenzamos a ver la proa destrozada y el puente, que semeja a un templo griego. Las columnas que antaño soportaban las grandes ruedas de palas, de unos seis metros de diámetro, reposan a ambos lados del barco hundido. Grandes hierros aparecen por doquier, tupidos de Astroides calycularis. Si rebuscamos entre los restos podremos encontrar, entre otros, centollos, bogavantes, meros, congrios, etc.
No es aconsejable bajar más allá del puente, puesto que la siguiente caída es a 45 metros de profundidad.
Comentan los tarifeños que antiguamente se solían encontrar botellas de agua tónica. Se trataba de botellas agua de soda con las inscripciones:
HODSON´S
SODA WATER
BEDFORD STREET 24
COVENT GARDEN
El ascenso del pecio no es menos bonito desde los 18 metros. El cantil se ilumina de naranjas, amarillos y verdes que siempre nos dejará un buen sabor de boca, como para volver a intentarlo de nuevo.
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